Jueves, 18 de agosto de 2022

“Manos Unidas ha dedicado 3 millones de euros a comprar mascarillas, gel y también arroz”  

La portavoz en Madrid de la ONG católica considera que los farmacéuticos pueden mantener viva entre la población la necesidad siempre urgente de ayuda y lucha contra el hambre en los países del sur 

Madrid, 27 de abril. Construir un hospital en las afueras de Nairobi, equipar un gabinete oftalmológico en un mini hospital en el norte de Camerún o financiar la formación de profesionales sanitarios en Mali. Son algunos de los proyectos que financia y dirige Manos Unidas, una ONGD con ‘D’ final de desarrollo, puntualiza su presidenta en Madrid, Pilar González-Adrados, sin olvidar de dar respuesta a necesidades básicas como el hambre. En esta entrevista, considera que los farmacéuticos pueden apoyar el proyecto de muchas formas, comenzando por difundir “la realidad del Sur ante la sociedad del Norte”. Sacar del olvido a los millones de personas que viven en África, América y Asia es uno de los objetivos de una organización con la que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid firmó un convenio de colaboración el pasado mes de octubre.

¿Qué tipo de acciones sociales está promoviendo Manos Unidas en España y el mundo y en qué regiones están centrando de forma especial su ayuda?

Manos Unidas es una ONGD (de Desarrollo) y trabajamos en África, América y Asia. Financiamos proyectos agrícolas, sanitarios, educativos y de formación de adultos. Dentro de estos últimos, los hay dedicados específicamente a mujeres, ya que, desgraciadamente, suelen ser las más necesitadas de este empuje. La ‘D’ de Desarrollo significa que, a diferencia de ONGs como Farmacéuticos Sin Fronteras, nosotros no actuamos en el terreno. Buscamos que sean los propios pueblos a los que apoyamos, los artífices de su desarrollo. Contactamos con socios locales que son los que realizan los proyectos. Nosotros financiamos y, por supuesto, vigilamos el cumplimiento.

¿En qué aspectos o factores determinantes de la salud se debe incidir más en los países menos desarrollados?

En todos. La falta de salud impide el trabajo y en los países en que trabajamos la baja por enfermedad es ciencia-ficción. Esa es la razón de que la enfermedad lleve al hambre. Tenemos proyectos sanitarios que van desde construcción de un hospital en las afueras de Nairobi, a equipar un gabinete oftalmológico en un mini hospital llevado por una congregación religiosa en el norte de Camerún, pasando por la financiación de la formación de enfermeras en Mali.

Usted ha señalado que la mala salud no es solo una consecuencia de la pobreza, sino que puede ser una de sus causas. ¿Qué papel cree que podría jugar el farmacéutico como agente de salud en países con altos índices de pobreza o en la atención de familias, comunidades o zonas de bajo nivel socioeconómico?

El farmacéutico local tiene un papel imprescindible. Junto con el resto de profesionales sanitarios sacan el máximo partido a los escasos recursos materiales con los que cuentan. Y los famaceuticos aquí pueden apoyar nuestros proyectos de muchas formas. Contribuyendo, por ejemplo, a la difusión de la realidad de estos países como lo hace vuestra revista. En Manos Unidas siempre decimos que queremos presentar ante la sociedad del Norte la realidad del Sur. Y, muy importante también, la colaboración económica.

¿Y qué le diría a un farmacéutico que quiere saber más y que se está pensando colaborar y participar en algún proyecto de Manos Unidas?

Para saber más, en nuestra página web www.manosunidas.org hay información de nuestros proyectos y actividades de sensibilización. Para un acercamiento más personal estamos a vuestra disposición en la delegación de Madrid abierta en la calle Martin de los Heros, 21, y en el teléfono 915221783. Y la otra colaboración, como he dicho antes, es la económica. Haciéndose socio, con colaboraciones puntuales o asistiendo a las diversas actividades que programamos, más bien programaremos debido al parón de la pandemia.

¿Cómo está incidiendo la pandemia de coronavirus en la actividad que llevan a cabo y cómo está también impactando en las regiones y países donde se encuentran más enfocados? ¿Cuáles son sus principales necesidades?

Hemos tenido que cambiar algunos proyectos y pasar de objetivos puros de desarrollo a una ejecución más asistencial. Entre fondos de emergencia y proyectos en marcha que han cambiado, se han destinado más de tres millones de euros a prevenir contagios comprando mascarillas y gel. Y, no nos olvidemos, a paliar el hambre consecuencia de confinar ¡a gente que vive y trabaja en la calle!  Parte de estos fondos, también ha ido a comprar arroz. Pueden encontrar información acerca de estos proyectos en nuestra web: https://www.manosunidas.org/coronavirus-pandemia-trabajo-manos-unidas

¿Cree que la brecha en la salud y de desigualdad entre países desarrollados y no desarrollados se está abriendo todavía más como consecuencia de la gestión del coronavirus y la falta de vacunas?

Por supuesto, sobre todo, en los barrios pobres de grandes ciudades donde el contacto es más estrecho y las vacunas más necesarias
 

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Portada Nº 174
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La realidad del sur

"El farmacéutico local tiene un papel imprescindible. Junto con el resto de profesionales sanitarios, sacan el máximo partido a los escasos recursos materiales con los que cuentan. Y los famaceuticos aquí pueden apoyar nuestros proyectos de muchas formas. Contribuyendo, por ejemplo, a la difusión de la realidad de estos países como lo hace vuestra revista. En Manos Unidas siempre decimos que queremos presentar ante la sociedad del Norte la realidad del Sur. Y, muy importante también, la colaboración económica".

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